Existen dos tipos fundamentales de traumatismos de partes blandas: contusiones y heridas, diferenciados porque exista o no integridad de la piel. Es decir, las contusiones son lesiones traumáticas en las que la piel está íntegra mientras que en las heridas la piel está «rota». Por tanto, en las heridas, la ruptura de la piel supone una pérdida de la integridad cutánea y por tanto, de la función de barrera física natural de la piel, lo cual implica que tienen mayor riesgo de infección (por esto, las heridas suelen mantenerse cubiertas).

Las contusiones y las heridas son un motivo frecuente de atención en los servicios de urgencias y de consulta con un cirujano.

Como la causa, el mecanismo de producción y la sintomatología de contusiones y heridas es diferente, la forma de tratarlas también lo va a ser. Además, en el caso de las heridas, éstas se resuelven mediante el proceso de cicatrización, que es una reacción inflamatoria especial. Este proceso de cicatrización puede realizarse de diferentes formas y estar influido por distintos condicionantes, que la favorecen o la dificultan. Además, la cicatrización puede facilitarse por varios tipos de curas.

Por otra parte, existen dos tipos especiales de heridas, con características propias, condicionadas por su etiopatogenia o por como se ocasionan, que además requieren un tratamiento específico: las quemaduras y las úlceras por presión (UPP).

Aunque ante cualquiera de estas lesiones debe consultar con su médico, para que le indique cual es el tratamiento más adecuado para usted, si quiere saber más, puede consultar en los siguientes enalces:

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