Las quemaduras son un tipo especial de heridas, puesto que en ellas existe pérdida de la integridad de la piel.

Las quemaduras más frecuentes en nuestro entorno son las ocasionadas por llama y líquidos calientes (escaldaduras) y su localización más habitual son las extremidades inferiores. En los niños suelen suceder por accidentes domésticos.

Clasificación

Existen varias formas de clasificar las quemaduras:

1. Por su etiología o mecanismo de producción

1.1. Térmicas (son las más frecuentes y a su vez, se subdividen, en función de cómo se hayan ocasionado en lesiones por contacto, por llama o por radiación).

1.2. Químicas (por ácidos o por álcalis o bases).

1.3. Eléctricas (son graves y a su vez se diferencian en función de que la corriente atraviese o no el organismo).

2. Por su profundidad

2.1. De primer grado

– Son quemaduras que afectan a la epidermis.

– La sintomatología que producen es el eritema en la piel o color enrojecido con dolor al tacto, sin flictenas o ampollas ni exudado.

– Curan espontáneamente en días o menos de una semana, sin dejar cicatriz.

– El ejemplo típico son las quemaduras solares.

2.2. De segundo grado

– Son aquellas quemaduras que afectan a la dermis y a su vez pueden ser superficiales o de segundo grado A (lesionan epidermis y el 1/3 superficial de la dermis) y profundas o de segundo grado B (lesionan epidermis y los 2/3 superiores o toda la dermis).

– Clínicamente ocasionan eritema, dolor, flictenas o ampollas y exudado.

– Precisan tratamiento y curan dejando cicatriz, que en las de 2º superficiales puede ser un poco pigmentada (tardan 1-2 semanas en curar) y las 2º profundas suelen dejar cicatriz hipertrófica (tardan semanas o meses en curar).

Quemadura de segundo grado con flictenas en la mano, en una paciente de nuestra clínica.

Evolución de la quemadura de la imagen anterior. En esta fase se retiró la piel muerta.
Evolución de la quemadura de las imágenes anteriores, donde se comprueba la epitelización.
Resultado final de la paciente de la quemadura de imágenes anteriores.

2.3. De tercer grado

– Son quemaduras de localización profunda, subdérmicas, con lesión de los anejos cutáneos.

– Respecto a sus manifestaciones clínicas, la piel tiene un aspecto blanco nacarado, sin flictenas, dolor (por la destrucción de terminaciones nerviosas sensitivas) ni exudado, apareciendo escaras.

– También precisan tratamiento y curan dejando cicatriz y en ocasiones, retracción grave (que precisa ser resuelta mediante injerto).

3. Según su extensión o porcentaje de superficie corporal afecta

Para calcular el porcentaje de superficie corporal quemada se utiliza la regla de los 9 o regla de Wallace, donde el cálculo se basa en que la palma de la mano es el 1% de la superficie corporal total (SCT) y por tanto

– La cabeza es el 9% SCT.

– El tronco es el 36% SCT (18% tronco anterior y 18% tronco posterior).

– Cada extremidad superior es el 9% SCT.

– Cada extremidad inferior es el 19% SCT.

– Los genitales son el 1% SCT.

Regla de Wallace o regla de los 9.

4. Por su gravedad

A su vez depende de la edad, la profundidad y la superficie corporal quemada

4.1. Quemaduras leves

– Las de 2º grado superficiales que afectan <15% SCT.

– Las de 2º grado profundas/3º con afectación <1% SCT.

4.1. Quemaduras moderadas

– Las de 2º grado superficiales que afectan 15-30% SCT.

– Las de 2º grado profundas/3º con afectación <10% SCT.

– Las químicas o eléctricas no profundas.

4.3. Quemaduras graves

– Las de 2º grado superficiales que afectan >30% SCT.

– Las de 2º grado profundas/3º con afectación >10% SCT.

– Las eléctricas profundas.

– Las que ocasionan insuficiencia respiratoria.

Así, los criterios de gravedad que se manejan para decidir el traslado a un centro hospitalario son

– Quemaduras de 2º y 3º grado que afecten a >10% SCT, en pacientes menores de 10 años o mayores de 50 años.

– Quemaduras de 2º y 3º grado que afecten a >20% SCT, en pacientes entre 10 y 50 años.

– Quemaduras de 3º grado que afecten a >5% SCT, en pacientes de cualquier edad.

– Quemaduras localizadas en la cara (por riesgo de retracción que impida los movimientos de la boca y los párpados, así como de compromiso de la vía aérea y dificultad respiratoria); en cuello y tórax (también por potencian implicación de vía aérea e insuficiencia respiratoria. En el cuello también por la posibilidad de una retracción circunferencial que comprima la vía aérea y/o la circulación); en manos, pies y articulaciones (por riesgo de retracciones invalidantes); en periné por el elevado riesgo de infección.

– Pacientes con posible inhalación de sustancias tóxicas o humos y lesión pulmonar.

– Quemaduras eléctricas significativas.

– Quemaduras químicas graves.

– Quemaduras en pacientes con comorbilidad o antecedentes clínicos significativos asociados.

– Quemaduras en pacientes politraumatizados.

– Quemaduras en pacientes que requieran soporte social y/o psicológico.

Tratamiento

El tratamiento de las quemaduras se realiza en dos etapas. Una primera etapa, donde se adoptan las medidas generales para un tratamiento inmediato o de urgencia y una segunda etapa, donde se realiza el tratamiento local de las lesiones.

1. Tratamiento sistémico inmediato o de urgencia

Consiste en:

– Control de la vía aérea, asegurando y manteniendo la vía aérea permeable. Administración de oxígeno.

*Debe sospecharse potencial lesión de vía aérea cuando el paciente presente quemaduras faciales, en el cuello o en el tórax; cuando tenga un esputo carbonáceo; si ha perdido la conciencia; si ha sucedido en un espacio cerrado.

– Monitorización de constantes (presión arterial -PA-, frecuencia cardíaca -FC-, frecuencia respiratoria -FR-, saturación de oxígeno).

– Reposición hidroelectrolítica con cristaloides (comenzando antes de que transcurran 2h desde la quemadura) y control de diuresis.

– Analgesia (con derivados mórficos si precisa).

– Profilaxis tromboembólica con heparina de bajo peso molecular.

– Profilaxis de la hemorragia digestiva alta (HDA) con inhibidores de la bomba de protones. (IBP).

– Profilaxis antitetánica.

– Evitar la hipotermia.

– Control de la glucemia.

– Soporte nutricional, con dietas pobres en grasas y ricas en carbohidratos y proteínas.

– Antibioterapia sistémica si existe inhalación de humos, quemaduras de alto voltaje o se va a realizar un desbridamiento quirúrgico.

2. Tratamiento local

2.1. Quemaduras de primer grado

Requieren:

Hidratación de la piel varias veces al día.

– Evitar ropa ajustada que roce y arrastre la piel.

2.2. Quemaduras de segundo grado

2.2.1. Superficiales

Se tratan:

– Aplicando agua fría en la zona inmediatamente tras la quemadura.

– Realizando curas periódicas (24-48h) oclusivas o en ambiente húmedo, con apósitos pro-cicatrizantes, que aporten confort (y no se adhieran, evitando arrancar el tejido de granulación en la retirada al recambiar la cura), eviten la evaporación y tengan capacidad de absorción.

Se utilizan mallas y apósitos hidrocoloides, mallas de silicona, apósitos de plata, hidrogeles, ácido hialurnónico… en función de las características individuales de la quemadura..

2.2.2. Profundas

– En los primeros días, suelen requerir desbridamiento.

– Posteriormente, se tratan como las quemaduras de segundo grado superficiales (ver apartado anterior, 2.2.1), soliendo aparecer el tejido de granulación a los 10 días. Si a las 3-4 semanas no ha epitelizado, puede precisar nuevo desbridamiento y cobertura con injerto cutáneo.

Los injertos de piel en las quemaduras aportan los siguientes beneficios:

– Disminución del dolor.

– Prevención de las infecciones.

– Preservación del tejido de granulación.

– Reducción la deshidratación, al reducir la pérdida de agua por evaporación.

– Conservación de la función articular, al reducir las retracciones.

2.3. Quemaduras de tercer grado

El tratamiento se fundamenta en el desbridamiento (escarectomías), es decir, en la extirpación de piel y tejidos muertos, que suponen un foco de infección y retrasan la cicatrización.

Posteriormente, se realizan también curas en ambiente húmedo de forma individualizada.

Una vez cicatrizadas, todos los tipos de quemaduras precisan la utilización constante de fotoprotector, para evitar la hiperpigmentación.

Aunque ante cualquiera de estas lesiones debe consultar con su médico, para que le indique cual es el tratamiento más adecuado para usted, si quiere saber más, puede consultar en los siguientes enlaces:

– Pulse aquí para saber más sobre contusiones.

– Pulse aquí para saber más sobre heridas.

– Pulse aquí para saber más sobre cicatrización.

– Pulse aquí para saber más sobre patología o complicaciones de la cicatrización.

– Pulse aquí para saber más sobre tratamiento general de las heridas, apósitos y tipos de curas.

– Pulse aquí para saber más sobre úlceras por presión.