Fisura anal: una causa muy común de dolor anal

La fisura anal es una patología benigna clasificada en la proctología, o conjunto de enfermedades que afectan al canal anal. Es un motivo muy frecuente de consulta en cirugía, porque a pesar del carácter benigno del problema, ocasiona un dolor importante que deteriora considerablemente en la calidad de vida del paciente.

Esquema del canal anal.

La fisura anal es una herida en el canal anal, donde el desgarro de la mucosa anal puede suceder por episodios de estreñimiento o heces duras.

Fisura o herida en el canal anal

Sus síntomas más habituales son el dolor y la rectorragia (o hemorragia por el ano) de sangre roja, autolimitada (que cede sola) fundamentalmente con la deposición, quedando dolorida la zona anal. En esta situación, el paciente retrasa el ir al baño por miedo al dolor, esto dificulta la deposición y se genera así una espiral que empeora el problema.

Para su diagnóstico, es imprescindible (y con esto suele ser suficiente) el examen del canal anal, para comprobar la herida o en su defecto, la contracción de los músculos anales (fudamentalmente, la hipertonía del músculo esfínter lateral interno). En ocasiones, el dolor es atribuido de forma errónea patología hemorroidal, lo que condiciona un tratamiento inadecuado, que no va a resolver el problema e incluso contraproducente (puesto que si se indican pomadas con corticoide estas pueden retrasar la cicatrización). En general, el dolor es un síntoma poco habitual de las hemorroides, salvo que estas se compliquen (puede consultar aquí si quiere más información sobre patología hemorroidal).

En el caso de rectorragia asociada, suele precisar realizar una colonoscopia para descartar otro origen del sangrado.

Su tratamiento generalmente es un tratamiento indirecto, es decir, raramente se actúa de forma directa sobre la fisura. Las diferentes opciones terapéuticas tienen el objetivo de conseguir la relajación del músculo esfínter lateral interno (ELI), que en esta situación está hipertónico o anormalmente contraído como mecanismo de defensa para evitar el dolor. Esta hipertonía impide que la sangre, con las moléculas cicatrizantes, llegue a la fisura, con lo que ésta no cicatriza. Estos tratamientos relajantes del esfínter lateral interno se indican de forma escalonada o progresiva, y son, de menos a más agresivos:

1º Aplicación tópica en el canal anal de pomadas con acción relajante muscular y vasodilatadora a ese nivel (una de las más utilizadas es el trinitrato de glicerilo).

2º Inyección tópica de neuromoduladores en determinada localización alrededor del canal anal (cuya acción es también inhibir la contracción muscular).

3º Cirugía, con sección parcial del músculo esfínter lateral interno (esfinterotomía lateral internal). Aunque teóricamente es un cirugía segura, puesto que el ELI es un músculo liso que no interviene en la continencia de gases y heces, en algunos casos, de pacientes con debilidad del aparato esfinteriano, puede implicar riesgo de incontienencia residual. Puede realizarse con láser de CO2.

– Si desea más información sobre fisura anal, pude consultar aquí.

Aquí https://clinicamontejo.com/wp-content/uploads/2023/03/Tto-medico-fisura-anal-color.pdf tiene información más detallada sobre el primer escalón de tratamiento de la fisura anal . Recuerde que estas son recomendaciones generales y que debe consultar con su cirujano especializado si son adecuadas para su caso individualizado. Recuerde también que los fármacos que se recomiendan no están indicados si es alérgico a alguno de sus componentes.

– Si quiere saber más sobre otras patologías del canal anal, aquí tiene más información.