¿QUÉ ES?

– El absceso anal o ano-rectal es una patología frecuente que afecta al canal anal, y se manifiesta, generalmente, como dolor anal agudo. Suele precisar un diagnóstico y tratamiento quirúrgico precoz.

– Por tanto, el absceso anal o ano-rectal también está incluida en la proctología. La proctología trata de un conjunto de patologías que afectan al recto o 15 cm finales del intestino grueso y al canal anal, o 4 cm finales de éste, regiones anatómicas que se muestran esquemáticamente a continuación.

Proctología (I). Esquema del recto.
Proctología (II). Esquema del canan anal.

Estas 4 patologías que constituyen un motivo de consulta muy frecuente al especialista en cirugía general y del aparato digestivo:

1. Hemorroides.

2. Fisura anal.

3. Fístula anal o perianal.

4. Absceso ano-rectal.

¿QUÉ ES EL ABSCESO ANAL O ANO-RECTAL?

Definición

– El absceso anal o ano-rectal un problema infeccioso agudo, de localización perianal, que aparece en el contexto de una enfermedad supurativa. Es decir, es el acúmulo de pus en alguno de los espacios anatómicos situados alrededor de recto y ano (perianal, interesfinteriano, isquio-rectal y supra-elevador).

Absceso anal. Proctología (IV).

Patogenia. ¿Por qué ocurre?

– En la mayoría de los casos (90%) el origen de la infección es inespecífico. Puede ocasionarse como consecuencia de la obstrucción y posterior infección de las glándulas del canal anal.

– Además, aparecen más frecuentemente (y por tanto, son factores de riesgo) en casos de diabetes mellitus, fístula perianal y/o patología anal (la cual se infecta), enfermedad inflamatoria o traumatismo previos.

– Los gérmenes más frecuentes son una mezcla de flora anal y cutánea, fundamentalmente E. Coli, Enterococcus, Bacteroides, Clostridium y Estafilococcus.

Clasificación de los abscesos anales

Al igual que las fístulas perianales, se clasifican en función de su localización anatómica.

Perianales (son los más frecuentes, y son superficiales, situados en el margen anal y por debajo del plano de los músculos esfínteres, en el llamado espacio subanodérmico).

Submucosos o endoanales (situados entre la mucosa anal y el músculo esfínter lateral interno).

Interesfinterianos (localizados entre los músculos esfínteres interno y externo).

Isquio-rectales (se sitúan en el espacio isquio-rectal o isquio-anal).

Supra-elevadores (los que aparecen en el espacio pelvi-rectal, por encima de los músculos esfínteres).

Además, el pus puede extenderse circunferencialmente entre estos espacios, dando lugar a un absceso en herradura.


Fístula anal. Proctología (V). Esquema de los tipos de absceso ano-rectal. 1. Absceso perianal. 2. Absceso submucoso. 3. Absceso interesfinteriano. 4. Absceso isquio-anal / isquio-rectal. 5. Absceso pelvi-rectal.

Clínica

– Aunque la sintomatología va a depender de la localización anatómica, el síntoma más habitual es el dolor anal o rectal, en función de la localización, agudo.

– Otros síntomas que pueden acompañar al dolor anal son fiebre y/o mal estado general, tumoración perianal con signos infecciosos agudos (dolor, enrojecimiento, edema), supuración y/o dolor al realizar el tacto rectal.

Diagnóstico

– Es clínico, y se realiza en consulta médica, en función de los síntomas referidos al cirujano y los hallazgos comprobados durante la exploración física.

– Durante el examen médico se suelen comprobar:

1. En los tipos de abscesos más frecuentes, perianales e isquio-anales, lo más habitual es que aparezca una tumoración con signos inflmatorios agudos (dolorosa, eritematosa, edematosa y generalmente fluctuante).

2. En los abscesos endoanales o submucosos puenden no existir datos clínicos externos y comprobarse una tumoración dolorosa al tacto rectal.

3. En los abscesos supra-elevadores o pelvi-rectales suele aparecer un dolor rectal intenso acompañado de clínica urinaria (molestias al orinar o disuria, dificultad para la micción…).

-No obstante, en los abscesos endoanales, interesfinterianos altos o pelvi-rectales ser necesarias exploraciones complementarias para la identificación y localización de los mismos. Las más habituales son:

a. Ecografía endo-rectal (EER).

b. Tomografía computarizada pélvica (TC).

b. Resonancia magnética pélvica(RM).

Tratamiento

– De forma general, el tratamiento fundamental de los abscesos anales siempre es la cirugía, que suele realizarse de forma urgente, bajo anestesia local o habitualmente general. Consiste en la apertura, desbridamiento y drenaje del absceso, con una evacuación adecuada del pus y lavado de la cavidad, dejando la herida abierta. En función de la localización del absceso, el drenaje quirúrgico puede realizarse a través de la piel (en la zona con signos inflamatorios agudos) o por vía endoanal, a través de la mucosa anal (cuando no presentan signos externos).

– Si se localizara el trayecto fistuloso, se dejaría tutorizado con un sedal o drenaje de setton para evitar las complicaciones posteriores de una fístula residual y valorar resolverla en una segunda cirugía posterior (aquí tiene más información sobre la fístula perianal).

– En aquellos casos en lo que queda una cavidad residual o presentan importante componente inflamatorio asociado, suele ser necesario colocar drenajes (no aspirativos o de penrose), que permiten lavados durante las curas postoperatorias y evitan el cierre en falso (cierre de la piel, permaneciendo los tejidos internos sin cicatrizar, con lo cual muy posiblemente recidivaría la infección).

– En ocasiones hay que asociar a la cirugía tratamiento antibiótico por vía sistémica, intravenosa u oral. Se indica siempre en pacientes de riesgo (con infección severa, inmunodeprimidos o con prótesis valvulares cardíacas).

Complicaciones tras cirugía del absceso ano-rectal

Las complicaciones más frecuentes son:

– La progresión de la infección (celulitis perianal o infección de partes blandas de tejidos perianales), cuando el drenaje quirúrgico ha sido insuficiente, precisando una nueva cirugía.

– La recidiva, como consecuencia de la persistencia o desarrollo de una una fístula perianal residual.

Absceso perianal progresado a celulitis perianal. Tratamiento quirúrgico consistente en realizar incisiones y contraincisiones en la zona inflamatoria o celulitis, desbridamiento y drenaje del tejido celular subcutáneo y colocación de drenajes de penrose, para permitir lavados y evitar cierre cutáneo precoz en falso.
Evolución favorable de celulitis perianal, con heridas cicatrizando espontáneamente (por segunda intención.

Su cirujano le indicará cual es el tratamiento más adecuado para su caso particular. NO debe tomar ninguno de los fármacos reflejados en estos documentos de recomendaciones si es alérgico a alguno de sus componentes ni sin supervisión por su cirujano.

Pida su cita o contacte aquí si desea más información sobre el absceso anal o perianal y su tratamiento.

– Pulse aquí https://clinicamontejo.com/wp-content/uploads/2023/03/PO-proctologia-color.pdf si quiere conocer algunas recomendaciones postoperatorias para pacientes operados de absceso ano–rectal.

NO OLVIDE QUE:

– Es crucial realizar un correcto diagnóstico diferencial en la patología perianal, fundamentalmente entre hemorroides y fisura anal.

– Ante la presencia de sangrado o rectorragia consulte con su cirujano: probablemente tenga que realizar una colonoscopia para descartar otro origen de la misma.

No se administre pomadas con corticoide sin la supervisión de su cirujano. Primero necesita un diagnóstico correcto, ya que estas cremas dificultan la cicatrización y suelen resultar perjudiciales (fundamentalmente si tiene una fisura anal o va a precisar cirugía).

Si desea saber más sobre patología anal benigna:

– Pulse aquí para información sobre hemorroides.

– Pulse aquí para información sobre fisura anal.

– Pulse aquí para información sobre fístula perianal.